Es perfectamente posible parecer más alta sin destrozarse los pies con unos tacones, es más, con un zapato plano comodísimo. No estamos en contra del zapato alto; por supuesto que determinadas ocasiones piden un buen par de stilettos: unas fotos para una revista, una entrevista en un programa de la tele donde se te vayan a ver las piernas, una gala de entrega de premios… ¿Cómo? ¿Que eso no lo tienes todos los días? Entonces eres de las nuestras. Guarda este post.

El truco no es nuestro. Lo inventó una de las grandes, Mademoiselle Chanel, que sí sabía lo que una mujer necesita en los pies (siempre me pregunto por qué los diseñadores de zapatos más famosos son hombres, cuando no aguantarían ni cinco minutos con uno de los zapatos que diseñan; en fin, este tema queda para otro post).

Al grano. Se trata de un efecto óptico. Consiste en comprar un zapato del mismo color que la piel de la pierna. El ojo percibe una continuidad en el color y en un primer vistazo lo ve todo uniforme, así que el cerebro es engañado y piensa que todo es pierna. Es por eso que triunfan los zapatos color nude, maquillaje, arena, cuero, brandy, marrón… depende de tu color de piel y de lo bronceada que te pongas, claro.

Pero… y aquí viene lo interesante, no tiene por qué ser del mismo color de la piel porque podemos ponernos pantys (quien dice pantys dice leotardos, mallas, medias…) del mismo color del zapato. Eso hará que el efecto óptico siga funcionando y que no tengas que ceñirte sólo al color nude. Ahí entran negros, marinos, grises, vamos, todos los zapatos comodín que solemos tener y los que sólo hay que saber aplicarles el truquito.

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