No es exactamente secreta, pero al menos no es la habitación que más se visita porque de hecho está cerrada al público. Todos los que habéis visitado Versailles habréis tenido la oportunidad de visitar la habitación oficial de la Reina (bueno, eso si la visita transcurrió en temporada baja, porque en temporada alta probablemente la hayais visto rapidito, apretados y casi en volandas).

Esta es una habitación pública en donde podían entrar determinados miembros de la Corte. En esta época los partos eran públicos, impensable ahora mismo pero en aquel momento había que garantizar que el recién nacido era hij@ de reyes.

En dicha habitación predominan los colores y motivos clásicamente femeninos: guirnaldas de flores y lazos en tonos azules, verdes, rosa pastel, amarillos suaves. Las distintas reinas que habían pasado por allí habían dejado su impronta y al final se quedó con mucho dorado, muy barroca, excesivamente recargada en mi opinión.

No debe ser fácil estar en una habitación que no has diseñado ni decorado tú y a la que puede entrar todo el mundo. Al igual que en nuestras casas tenemos zonas de recibir y la salita donde estamos la mayor parte del tiempo, Maria Antonieta también tenía una habitación privada, la cabinet de la Méridienne. La usaba para descansar a mediodía porque tenía una gran cantidad de luz a esa hora (de ahí el nombre ya que méridienne podríamos traducirlo como mediodía). Ella redecoró esta habitación en 1781 tras dar a luz a su hijo. De forma octogonal la habitación tiene 2 puertas con cristales por donde las doncellas podían entrar y salir y también podía bloquearse desde dentro. Fijaos en las cerraduras con sus iniciales.

Parece que ocurrió un episodio muy extraño en esta habitación. Cuenta la leyenda que cuando María Antonieta la vio por primera vez con sus amigos se dio cuenta de que pasaba algo en el espejo, algo que se convertiría en un mal presagio. Con un determinado ángulo, su reflejo en el espejo quedaba cortado por el cuello haciendo que su imagen pareciese decapitada. Bueno, nos lo vamos a creer.

La tienda está inspirada (ins-pi-ra-da, que os conozco) en este gabinete. Decorada en tonos crema y dorados, con molduras en techos altos del que pende una maravillosa lámpara y con una -claramente falsa- embocadura de chimenea. Los tonos de la tapicería y las cortinas son de ese azul grisáceo que también forma parte del diseño de la marca. Además, el espejo de la tienda es entero, sin cortes.

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