Hoy es un 8 de marzo especial. Toca hacer un post en su honor.

Dice el diccionario que insolente está relacionado con la falta de respeto y con la arrogancia. Personalmente, creo que teniendo como límite la buena educación y el respeto a los derechos de los demás, creo que no es malo tener una actitud insolente en la vida, especialmente si hablamos de mujeres.

Tenernos calladitas, y causando poco alboroto son prácticas que se han utilizado durante muchos siglos.  Así que toca hacer lo contrario: hacer lo que nos da la gana. Creer que tú también tienes poder, quererte, confiarte, divertirte, reírte de ti misma, abrirte al mundo.

Llevar una versaillina insolente significa desafiar el poder establecido, significa ignorar la prohibición de llevar símbolos de superioridad de unos cuantos sobre los demás. Porque llevar una declaración de intenciones en el pie, ayuda.  Y tener amigas, tener claro que somos todos iguales y crear lazos con otras mujeres y solidarizarnos, más todavía.

Toca ser insolente.

 

También dice ese mismo diccionario que indecente es quién se comporta sin seguir la moral establecida o las buenas costumbres. Pero cabe preguntarse, ¿quienes han determinado cuál es la moral establecida y las buenas costumbres?

Curiosamente además es un término que se suele utilizar hacia mujeres, generalmente con el sinónimo más vulgar que todas conocemos. Históricamente a las mujeres nos han tenido limitadas de movimientos. Cuando nos rebelamos y nos quitamos el corsé, miriñaque, sostén o simplemente nos pusimos pantalones, fuimos tachadas de indecentes simplemente porque queríamos más libertad en nuestro cuerpo. Y en nuestra alma. Se nos considera mujeres peligrosas porque amenazamos con destrozar un sistema dañino que nos debilita en cada paso que damos. Y a las mujeres así siempre se nos ha insultado con lo que supuestamente más nos tenía que doler: la mancillación de nuestro honor.

Este no es un zapato cualquiera. Esta es una versaillina para mujeres libres, aventureras, inconformistas. Mujeres que intentamos ser lo que queremos ser: ni más, ni menos. Mujeres que perseguimos nuestros sueños, no los sueños que nos han impuesto. No queremos corsés, ni miriñaques ni hormas o tacones imposibles. Tenemos mucho por andar y necesitamos un zapato cómodo para ir muy rápido.

Toca bajarse de tacones imposibles y hormas rígidas, generalmente pensadas para que no se estropee la creación del diseñador (y digo bien). Toca ser mujeres libres, aventureras, viajeras. Mujeres que seamos lo que queramos ser: ni más, ni menos. Mujeres que nos nos encasillamos. Mujeres que perseguimos nuestros sueños, no los sueños que nos han impuesto. Mujeres que valoramos nuestros (cada vez más) referentes. Y seremos referentes en un futuro.

Toca ser indecente.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies