Somos una zapatería del pasado, una máquina del tiempo, una boutique de otro siglo. Recogida, artesanal, familiar. Nuestros zapatos no se fabrican, se hacen. De uno en uno, delicadamente, a mano, con ternura, con oficio, y en España. Comme il faut. Aquí huele a pegamento, a cuero, a parquet, a París, a vela, a macarons, y huele a caprichos, y a milagro, ¿o no es un milagro encontrar unos zapatos especiales y hechos con amor? Hacemos zapatos a los pies de todas las María Antonietas de este siglo.

Nuestro lujo es asequible y busca una belleza única, aquella que se encuentra en lo escaso, en lo raro, en lo que una diseña para sí misma. Pero en esa búsqueda de la belleza también nos sentimos responsables de la naturaleza y en el futuro queremos ofrecer productos que no dañen el medio ambiente y que, al comprarlos, se esté ayudando al entorno. Creemos que el futuro del lujo es la sostenibilidad y hacia ahí nos dirigimos ahora.

Tenemos un pie en el pasado y otro en el futuro, pero en el presente somos una tienda chapada a la antigua, o lo que es lo mismo, y un decir, una tienda difícil de encontrar.